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Put away en almacenes y centros de distribución: qué es y cómo hacerlo bien desde el principio

El put away es uno de esos procesos de almacén que, cuando funciona bien, nadie nota. Y cuando falla, los efectos aparecen lejos de donde se originó el problema: en el picking, en el inventario, en el tiempo que tarda un operario en encontrar una referencia que debería estar a mano…

El problema es que ese desfase entre causa y consecuencia hace que muchos almacenes no identifiquen el put away como el origen del fallo. Se corrigen los síntomas, pero no se toca el proceso.

En este post te explicamos qué es exactamente el put away, cuáles son sus límites, qué criterios deben guiarlo y cómo hacerlo bien para que no se convierta en una fuente silenciosa de ineficiencias.

 

¿Qué es el put away? Dónde empieza y dónde termina.

El put away es el proceso mediante el cual la mercancía que ha entrado en el almacén se traslada desde la zona de recepción hasta su ubicación definitiva dentro del almacén. Parece sencillo, pero hay una trampa frecuente: confundirlo con la recepción de mercancías.

Recepción es verificar que lo que ha llegado coincide con lo que se esperaba: cantidades, referencias, estado de la mercancía, documentación. Put away es lo que ocurre después: decidir dónde va cada unidad y ejecutar esa decisión.

Son dos procesos distintos que requieren criterios distintos. Cuando se tratan como uno solo, la ubicación de la mercancía acaba dependiendo de quién esté disponible en ese momento y de qué hueco haya libre. Y eso, a escala, genera un almacén difícil de gestionar.

El put away termina cuando la mercancía está en su ubicación correcta y ese movimiento queda registrado en el sistema. Si falta alguno de esos dos elementos, el proceso está incompleto.

 

Qué criterios deben gobernar el put away

Ubicar mercancía es mucho más que encontrarle un sitio. Es asignarle el lugar correcto según una lógica que tenga en cuenta la operativa real del almacén. Cuando esa lógica no existe o no está documentada, cada operario toma decisiones distintas y el almacén pierde coherencia.

Estos son los criterios que deben estar definidos antes de ejecutar cualquier put away:

 

1. Rotación: la clasificación ABC como punto de partida

La rotación de stock es el criterio con más impacto directo en el picking. Las referencias de alta rotación deben estar en las ubicaciones más accesibles, cerca de las zonas de preparación y a una altura ergonómica. 

La clasificación ABC organiza las referencias según su frecuencia de salida, pero requiere que los datos de movimiento sean fiables. Sin esa base, cualquier decisión de ubicación es una suposición. 

 

2. Compatibilidad y restricciones de producto

No todas las referencias pueden convivir en la misma zona. Hay restricciones evidentes, como temperatura o humedad, pero también incompatibilidades menos obvias: 

  • productos que no pueden almacenarse juntos por normativa
  • artículos con caducidad que exigen gestión FIFO o FEFO
  • o referencias de gran peso que no pueden ubicarse en niveles altos. 

Definir estas restricciones por adelantado evita decisiones incorrectas en el momento de la ubicación. 

 

3. Optimización del espacio y la capacidad real

Un almacén bien aprovechado no es el que tiene menos huecos libres, sino el que distribuye la carga de forma que el trabajo sea fluido. 

El put away debe tener en cuenta la capacidad real de cada ubicación y cómo afectará esa decisión a la operativa del día siguiente. Eso exige visibilidad del estado del almacén en tiempo real.

 

Por qué muchos almacenes lo hacen mal sin saberlo

El put away mal ejecutado rara vez genera un fallo visible e inmediato. Por eso se normaliza. La mercancía llega, alguien la ubica como puede y el sistema sigue funcionando, al menos en apariencia.

Estos son los patrones más habituales:

  • Ubicaciones asignadas al criterio del operario: cuando no hay reglas claras, cada persona decide según el hueco que tiene más a mano. La lógica de ubicación varía según el turno y el almacén pierde coherencia con el tiempo. 
  • Dependencia de la memoria: hay almacenes donde ciertas personas «saben dónde está todo». Eso parece una ventaja, pero es una vulnerabilidad: cuando esa persona falta, localizar referencias se convierte en un problema real. 
  • Falta de registro en tiempo real: si la ubicación no se registra en el momento en que se ejecuta el put away, el inventario empieza a desviarse de la realidad. Esa desviación se acumula y acaba afectando al picking y a la fiabilidad del stock. 
  • Zonas de paso que se convierten en zonas de almacenaje: sin una ubicación clara, la mercancía acaba en el sitio más cómodo del momento. Con el tiempo, esos sitios improvisados se consolidan y el layout pierde su lógica original. 

 

Ninguno de estos patrones es un fallo de las personas. Es el resultado de operar sin un sistema que gobierne todo el proceso.

 

Cómo hacer bien el put away desde el principio

Hacer bien el put away significa definir las reglas antes de que llegue la mercancía. Y tener un sistema capaz de aplicarlas de forma consistente, independientemente de quién esté trabajando en cada turno.

Un SGA como TWO permite estructurar el put away de forma que deje de depender del criterio individual. Cuando entra una referencia, el sistema asigna directamente la ubicación más adecuada en función de los criterios predefinidos: rotación, compatibilidad, capacidad disponible… El operario recibe la instrucción, la ejecuta y el movimiento queda registrado en tiempo real.

Cuando el put away está bien gobernado, el picking mejora. Las referencias están donde deben estar, los recorridos se acortan y los errores de localización desaparecen. Es una mejora que se nota en varios procesos a la vez porque ataca el origen del problema.

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