¿Tu almacén pierde dinero con los productos devueltos… o lo recupera? La clave: el triaje de devoluciones 

Almacén
Triaje de devoluciones

¿Dónde acaban las devoluciones cuando llegan a tu almacén? Si se acumulan en la zona de “pendientes”, esperando a que alguien tenga tiempo de revisar esa mercancía, tenemos malas noticias: es un agujero por donde se te está escapando dinero.

Muchos almacenes tratan todas las devoluciones igual: los productos llegan, se acumulan y se revisan cuando hay hueco. Pero mientras esperan, el reloj no se detiene. El producto pierde valor, ocupa espacio y genera trabajo evitable. Tienes que tomar una decisión, y esa decisión tiene nombre: triaje de devoluciones.

En este post te explicamos qué es el triaje de productos devueltos, qué le cuesta a tu almacén no aplicarlo y cómo se puede mejorar el sistema mediante automatizaciones. 

 

Qué es el triaje de devoluciones

El triaje de devoluciones es el proceso de clasificar un producto devuelto nada más entrar en el almacén. Esa clasificación inicial decide su destino inmediato:

  • vuelve al stock
  • pasa a reacondicionamiento
  • se manda de nuevo al proveedor
  • o se retira definitivamente del inventario.

 

Puedes estar pensando: “¿pero eso no es lo que ya hacemos?”. La diferencia de este tipo de triaje con la revisión tradicional es que se adelanta el momento en el que se decide el destino de los productos devueltos. 

Sin triaje, un artículo que el cliente devolvió solo porque cambió de idea, sin llegar a abrirlo siquiera, espera en la misma cola que un producto defectuoso.

Todo pasa la misma revisión técnica, sin importar el motivo de la devolución ni el estado real del producto. Como resultado, los tiempos de procesamiento se alargan y el valor del producto disminuye cada minuto que pasa sin moverse.

>> Esto te interesa: Cómo reducir la tasa de devoluciones en un almacén. 

 

El coste de tratar todas las devoluciones igual

Las devoluciones son una de las fugas de recursos más comunes en un almacén,y, sin un triaje eficiente, esa fuga se agranda en varios frentes.

Uno, el espacio. Una zona de devoluciones sin criterio de salida se convierte en un almacén dentro del almacén. 

Otro, el tiempo. Cada producto que espera revisión genera manipulación extra que no añade nada al valor del artículo. 

Y el tercer punto y más difícil de ver es la pérdida de mercancía que sí podría revenderse, pero que acaba en descarte solo porque tardó demasiado en decidirse su destino.

 

Los destinos posibles de una devolución

Cuando el triaje funciona, cada devolución tiene un destino, y sigue una ruta distinta según su estado y el motivo por el que volvió. Esa ruta determina cuánto valor se recupera. Estas son las opciones:

 

1. Reingreso directo a stock

Si el producto llega en perfectas condiciones, sin abrir o sin usar, su vuelta al stock disponible debería producirse en minutos. Es la opción que más valor conserva y la que más se retrasa cuando falta un criterio claro de clasificación.

 

2. Reacondicionamiento

Aquí entran los productos con algún defecto reparable o packaging dañado. Necesitan una intervención antes de poder venderse de nuevo, pero no se descartan.

 

3. Devolución a proveedor

Cuando el motivo tiene que ver con un defecto de fábrica o un incumplimiento de las condiciones pactadas, el producto vuelve a origen. Un triaje bien definido identifica estos casos desde el primer momento, sin mezclarlos con el resto del flujo.

 

4. Descarte o reciclaje

Es la última opción, no la primera. Debería aplicarse solo cuando el producto no tiene recorrido posible por ningún otro canal. Descartar los productos devueltos sin valorar las opciones anteriores es la forma más rápida de perder valor recuperable.

 

Cómo saber si el triaje está funcionando

Para saber si el sistema de triaje de un almacén es eficiente, hay que medir resultados. Dos indicadores pueden ser suficientes para saber si el proceso funciona: 

  • El primero es el tiempo de procesamiento: cuánto tarda una devolución en tener un destino asignado desde que entra por el muelle.
  • El segundo es la tasa de recuperación de valor, o el porcentaje del valor original de la mercancía devuelta que realmente se recupera frente a lo que se pierde en descarte o depreciación.

 

Para ganar eficiencia en estos marcadores, clasificar cada devolución a mano no es la mejor opción. Y es directamente inviable cuando el volumen crece. Lo recomendable es automatizar estratégicamente, según los procesos de cada almacén. Y llevar el control de las operaciones con un SGA flexible y escalable como TWO, capaz de aportar control real. 

Si se definen reglas de triaje a partir del motivo de devolución, en cuanto un producto devuelto entra en el sistema se le asigna directamente el destino que le corresponde, sin pasar por la cola común de revisión.

Esto tiene un efecto directo en la trazabilidad: cada devolución queda registrada con su motivo y su destino, lo que permite además detectar referencias con tasas de devolución anormalmente altas que conviene revisar en origen.

Si en tu almacén las devoluciones siguen acumulándose sin un criterio claro de clasificación, es buen momento para revisarlo. En SCM Logística te ayudamos a implementar sistemas para aumentar el control sobre todos los procesos de almacén. Contacta con nuestro equipo y empieza a recuperar el valor que hoy se está quedando por el camino.

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